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El Botijo de la Botija

Cuando Pili, la madre de una buena amiga me encargó realizar esto, un botijo de madera, la idea me encantó. Puedo asegurar que me encantan los retos, que me dan ese gusanillo de vida, de fuerza interior, ese grito mudo de ¡tú puedes! y así fué. Que no quiere decir que la idea me revolucione y desajuste mis seguridades, pero hay que intentarlo, eso siempre.

Pili tenía claro dos cosas. No quería que fuese muy grande, la primera. Y la segunda, y más importante, el botijo se tiene que poder abrir. Me explico. El botijo debía ser una especie de caja a su vez. Una caja escondida en el botijo. Se tenían que poder guardar cosas dentro ¡Genial!  Así que, este botijo, que tiene un gran poder sentimental para ella, ya que a su familia se les conoces como a los botijos, ha sido para mí una verdadera maravilla hacerlo.

Realizado en madera de cedro, divido en dos partes. La zona de la barriga que ha sido vaciada. Y la parte de los pitorros, con el cajeo para hacer las veces de tapa de la «caja»

Este botijo, que no es perfecto, ha sido realizado en dos fases. Ha sido la primera pieza que realizo en torno, aunque desde luego, no ha sido realizada entera así. Sino a mano, a gubia, tallando la madera, que es cómo más me gusta trabajar y más disfruto haciendo los encargos.

Os invito a pasar por mis redes sociales donde podréis disfrutar de más fotos e incluso vídeos del proceso creativo del botijo.

 

 

El cedro que se convirtió en calavera mejicana

Esta escultura tallada, fue un reto personal para mí y me ayudó a descubrir cosas nuevas en cada etapa del proyecto. Desde el boceto en papel, su paso en bruto al bloque de madera de cedro, hasta su transformación paso a paso en una pequeña calavera.

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